miércoles, 2 de enero de 2013

NO SEAS CRUEL



La vida cotidiana pasa muy deprisa.
No quiero mirarme en el espejo.
No quiero ver mi piel arrugada
como  tierra agrietada y yerta.
Estoy en el invierno de mi vida.
No quiero que seas cruel conmigo.
Te he soñado tantas veces… sin la prisa de la vejez.
Ahora, tengo miedo porque te llevarás mi cuerpo ajado y
sentiré la ingravidez de tu compañía
junto con la angustia de mi alma. 
Aprovecho las horas que antes malgasté
y pongo orden en mis sentimientos.
Estoy desorientada.
Te pregunto ¿Por qué?
Y tú me respondes: “Es ley de vida”
Nieva y el frio me cala hasta los huesos,
admiro lo bello de la naturaleza y… no quiero irme.
Preparas el escenario del encuentro
como un amante impaciente su primera cita.
Pasa el tiempo…
Hoy, ya espero serena, tranquila, resignada,
que llames a mi puerta.
Te suplico que no alargues más este tiempo baldío,
pero tú llegarás cuando quieras,
aunque no se te espere.
…Hoy no has venido, quizás lo hagas mañana…
Sólo vuelvo a pedirte una cosa:
¡No seas cruel conmigo!





No hay comentarios:

Publicar un comentario