jueves, 23 de octubre de 2014

LOS AMANTES DE TERUEL



Para siempre ya. Juntos sin mirarse,
en blanco mármol, cincelados duermen;
sus manos languidecen sin rozarse,
expresan su dolor y su tormento.

Pensando que su muerte no fue en vano,
sin saberlo, a Isabel Diego le ofrece
una rosa de amor roja, en su mano
en su lecho de amor, de frío mármol.

El beso que ella en vida le negara,
les hizo vivir juntos para siempre.
Las cosas que la vida no consiente,
la muerte algunas veces las repara.




No hay comentarios:

Publicar un comentario