viernes, 7 de agosto de 2015

EL CORCEL


Óleo de Eva Córdoba Calderón

Aposentada sobre tu pubis,
mis rodillas abrazan tu cuerpo
en un lecho férvido de amor y deseo.
Mis manos inquietas circundan
con sus índices tu ombligo,
tú me miras maliciosa
y a la vez tiernamente, me dices…

-¡Cabálgame
                     Cabálgame
                                        Cabálgame!

Soy un corcel que obedece a su jinete.
¡Hazme saltar las barreras del tiempo y el espacio
y huyamos a un mundo etéreo
donde cabalgar sea volar!
¡Embriágame con tu vida,
enloquéceme con tu sabor!-

-Así palpando la alegría,
avivando el fuego de nuestro anhelo,
viendo tu sangre enervar mi sangre,
muere en mí como yo lo hago en ti,
día tras día, hora tras hora.
Abandonemos la penumbra
de esta estancia, volemos hacia la luz,
como dos mariposas cegadas por ella.-

-Seamos una sola esencia,
un solo despertar, un solo camino
en este universo infinito.
Y cuando nos fundamos en la noche densa,
bébeme los huesos, cómeme las lágrimas
hasta curarme del vacío oscuro de mi memoria.-


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