miércoles, 26 de agosto de 2015

LUNA OCULTA


¡Luna que a veces te escondes en la lobreguez del infinito,
sedúceme con tu esplendor!

La magia del amor que comparto bajo tu manto sigue ahí,
aunque no me obsequie con su presencia a diario.
Los días se tornan diáfanos aunque no sean azules,
y la alegría no es un derecho que tenga,
es la obligación que tiene mi alma cuando le nombro.
La claridad anida en estos versos porque proviene de mi interior,
y tú sigues brillando aún en este eclipse transitorio,
aún en este solsticio invernal que me despoja de tu fulgor.

Luna soy y aunque el sol que me hace brillar
se oculta tras de las nubes de la indolencia y el olvido,
en algún momento volverá a reflejar la luz de su amor
en la cara más bella que poseo.

Ésta enojada luna cambiante que me disfraza,
que oculta su otra cara tras el infinito vacío del universo,
unas veces serena, otras veces tumultuosa
como las olas que estallan en las rocas;
esta luna nueva que no quiere mostrarse,
esta luna siempre poniente y eterna,
esta luna que siempre se adentra sola en la oscuridad,
se enfurece cada noche ante la muerte de la luz.

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