domingo, 25 de octubre de 2015

OTOÑO SOSEGADO

En la quietud de la tarde
el crepúsculo rosado se adentra por mi ventana
como una lluvia de fuego.

Algunas nubes van cubriendo esa sangrante luz
con sus atormentadas formas,
el viento las empuja hacía mi.

Una hoja en el alféizar de mi ventana,
presagio del otoño que se acerca,
una ocre y seca hoja, venida de lejos
zaleada por el viento, me anuncia su llegada.

Los suelos estrellados, de amarillentas hojas,
se disfrazan de cielo y los árboles desprenden
una lluvia ámbar, emulando a las nubes;

en sus ramas desnudas, la vida cotidiana
de los nidos se desarrolla como cualquier otro día,
y los trinos de los pájaros que los habitan
arrullan sus labores de supervivencia.

En los rojizos tejados el otoño deposita
con exquisita elegancia sus primeras lágrimas
y en esta estación otoñal a través de mi ventana,
encuentro la paz que estaba buscando.










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