lunes, 2 de noviembre de 2015

EQUINOCCIO DE OTOÑO


En este equinoccio de cálido otoño,
en el que vivo otra vez preguntándome
quién soy, qué hago aquí;
la edad del mundo cae sobre mis sienes
y crepita en mis manos como un ascua ardiendo.

No le reprocho que llegue de nuevo,
mi dolor no frenará su paso,
recordaré algún otoño más benévolo,
en el que después de haberme convertido en ave,
cumbres más elevadas oteaba,
en el que para rozar unos oídos que escuchaban,
mi voz perforaba el viento y
no permitía que estos versos cayeran
al fondo del olvido.

Hasta donde alcanza mi mirada,
todo está en su lugar,
las nubes, el viento, las hojas,
mi  magna y llena luna otoñal,
todo cumple su cometido,
pero mi memoria
no es ajena a los cambios producidos.

En este equinoccio de silencio
comparto un viaje a ninguna parte,
imparto sílabas sin palabras,
reparto un corazón en jirones
para quien quiera recoger sus pedazos.




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