sábado, 26 de diciembre de 2015

LA MANCHA DE D. QUIJOTE



Por esta plana llanura
a lomos de su montura,
D. Quijote vuelve ya.

En su metálico casco
el sol refleja su luz
cansado de caminar.

Buscando cobijo y calma,
la sombra que proyectaba
no cesaba de llorar.

Llegó a su pueblo, su casa
que le esperaba vacía,
sin conocer su lugar.

De la mar venía él solo,
de la mar, triste figura,
volvía de batallar.

Desprovisto de armadura,
con su lanza y sin cordura,
las gentes le ven pasar.

-D. Quijote de la Mancha,
no D. Alonso Quijano,
todos me debéis llamar-.

Y la Mancha le nombró
ingenioso caballero,
hidalgo y aventurero.

Mi pueblo le vio pasar,
en su rucio ”Rocinante”,
soñando volver al mar.

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